sábado, 19 de noviembre de 2011

¡Día de Fiesta Grande!


Hace un rato, regresé de la Ordenación Sacerdotal de Patricio Etchepareborda y sus compañeros. Si, desde hoy tenemos 10 nuevos sacerdotes y eso ya es motivo suficiente de fiesta.

Me gusta participar de estas celebraciones multitudinarias. Nó solo para acompañar al amigo, sino porque son un momento grande de Gracia. Son lindos para sentirse más Iglesia, más Discípulos, más Misioneros.

La procesión de entrada, con los seminaristas, los que recién empiezan, los que promedian la preparación y los que ¡no pueden esperar más cuándo les va a tocar a ellos!. Luego los curas...jóvenes, viejos, los villeros y los de parroquias paquetas, los gordos y los flacos, los de traje, los de alpargatas. Toda la diversidad del Pueblo de Dios representada en sus pastores. Y cada grupo, cada parroquia, cada uno, buscando a "su" curita para intercambiar saludos, sonrisas, guiños y si se puede un abrazo..

Luego, entran los Ordenandos, y surge el aplauso espontáneo, que a lo mejor no es muy litúrgico, pero aprendí que es una linda expresión del Amor de Dios de y para sus futuros pastores. Y por último, todos los obispos y el Cardenal, que reciben también un cariñoso aplauso. Es una forma de decirles ¡Los Queremos! ¡Los admiramos! ¡Los Necesitamos! ¡Acá estamos! ¡Gracias!

Comienza la celebración, rica en gestos y oración, con sus altos y bajos emocionales. Llega la postración y la profunda oración de toda la Iglesia por estos 10 muchachos que respondiendo al proyecto de Dios, serán nuestros pastores. Otra vez la ovación sostenida que ahora expresa la gran alegría de tener nuevos Presbíteros. Sigue la celebración y la oración silenciosa comienza a hacerse murmullo y canción.

Terminó la celebración, tenemos nuevos presbíteros y ya la oración salió del templo a la calle y todo es fiesta, todo es Amor de Dios. Y ya no es silencio, ya no es murmullo, es un canto feliz del corazón que los chicos de la villa, interpretan con sus tambores, redoblantes, espuma y la Murga, ese ritmo y baile tan nuestros, que nos hacen bailar a todos para expresar toda la alegría.

Y de a uno, en andas, van saliendo los curitas. Todas las comunidades por las que pasaron esperando para saludarlos, besar las manos recién consagradas, recibir la bendición.

Querido Pato, en el tiempo que compartimos me mostraste a Jesús en lo cotidiano. ¡Gracias!.

En estos días, en que por la tele podemos ver en alguna novela un chanta carilindo que se hace pasar por cura para ganarse una minita, y que confunde porque muestra todo lo que un cura no es, agradezco y le pido al Tata Dios por ustedes. Para que sean fieles, para que sigan estando, por que los podamos seguir acompañando.

Y si, alguno me dirá, en que mundo vivís, estás "adormecido" por la religión, no todo es así. Y yo les diré, si, existen las luces y las sombras y tal vez te invite como dice el P. Mamerto..."veni matearemos despacito juntos, me hablarás de lucha, te hablaré de fe, y al final del día nos daremos cuenta, que por igual senda, andamos tal vez". Gracias a Dios son más las luces (como hoy lo muestran Pato y sus compañeros) que las sombras. Jesús Vale la Pena y yo Puedo y Quiero dar Fe.

Y con el Corazón lleno de fiesta, me volví para casa.